El volumen del segundo nivel en la Casa Berna se asoma en el valle de Calango, para seguir y ser parte del perfil de las montañas. La madre selva que se posa sobre los troncos de eucaliptos para dar sombra, nos da la bienvenida a la Casa Berna. Muros de ladrillo rococho desaturados hacen una ligera transición entre texturas. Cuando el diseño se convierte en el marco perfecto para compartir. Cada rincón de la Casa Berna refleja el buen gusto de quienes lo habitan, con un estilo que invita a quedarse.